Anarquista lindo de mamá

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Con panza de siete meses fuimos con marido y unos amigos a la feria anarquista de Bristol. Evento anual que consiste en dos o tres días de charlas, talleres y venta de libros (más comida vegana y huertas orgánicas) en una antigua iglesia que hoy, irónicamente, suele albergar este tipo de eventos. Fue uno de nuestros amigos que nos regalo ese día el libro ‘A rule is to break. A child’s guide to Anarchy’ (La regla esta para romperse. Guía para el niño hacia la anarquía):

‘Don’t look like everybody else! Be you!’ ‘Educate yourself, use your brain’ ‘Speak your mind’ ‘Listen to the tiniest voice’ ‘Build it, don’t buy it’ ‘Stay up all night!’ (totalmente en contra de esta última), ‘Go the wrong way’, ‘Do what you want!’…’or do nothing, if you prefer’.

En la página inicial del libro, nuestros amigos le escribieron a Luca unas palabras a modo de dedicatoria. Una de ellas le escribió, entre otras cosas, que tuviera muy presente el mensaje del libro y sus consignas, pero que sólo las pusiera en práctica a partir de los 15 años, que mientras tanto mamá y papá tenían razón. Aun cuando sus palabras estaban llenas de amor, lo que mi amiga no sabía es que desde entonces iban a revotar tanto en mi cabeza. Lo que me inquietaba (y lo sigue haciendo) es saber que Luca iba a nacer sabiendo nada de reglas, autoridad, buenas costumbres, y la mar en coche. Que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca me tarareaba bajito en la cabeza. Cuan hincha pelotas iba a ser como madre? Podría transitar la delgada línea que separa los limites necesarios de la quemadura de cabeza?

Una de las cosas que mas me impresionó los primeros días después de nacido Luca era su estado semi-instintivo, cómo buscaba la teta, como reconocía mi olor. ‘Mi pequeño salvaje’ pensaba mientras le besaba la frente.  Me sigue provocando esa dulce reacción cada vez que lo veo con sus cuatro meses moverse tan activo, lleno de energía; cuando me tira del pelo sin consideración; cada vez que se tira un pedo fuerte y claro en plena reunión provocando las risas de todos; cuando eruta con fuerza bruta en el silencioso consultorio del médico –‘that was a good one’ dijo la blonda secretaria entre escandalizada y divertida. Me apena pensar que ahora que está creciendo le tendré  que empezar (ya lo hago) a llenar la vida de NOs, algunos necesarios y urgentes, llenos de amor o al borde de un ataque de nervios; los NOs que son parte del asunto, que ponen límites necesarios. Pero temo a esos otros NOs que únicamente respondan a mis obsesiones o miedos, o a lo que dirán los demás, a los NOs que lo domestiquen demasiado…

No quiero que Luca  sea un nenito educado, prolijo y calladito; quiero que esté lo más lejos posible de un McDonalds; que pase sus días embarrado en el parque y no encerrado con la Wii; que no tenga millones de juguetes con lucecitas y música insoportable; que no esté vestido a la última moda. Que en muchas cosas poco me haga caso, que sea ruidoso si así lo quiere, que conserve esa irreverencia hermosa que saben expresar tan bien los pibes. Conservar su ser anarquista … me la voy a bancar?

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