WILSON!!

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En un extremo:

Luca tenía tres semanas. Yo vivía en un estado de resaca constante. Cansada, gorda, con tetas siderales que me desequilibraban. Mi vida hasta ese momento transcurría de la cama al living, al baño y vuelta a la cama. El tercer piso por escalera me dolía en cada punto de la cesárea; bajar y subir era destinado a situaciones de extrema necesidad. Para ese entonces un amigo de Juan nos invitó a su casa a almorzar. Desde la mañana estuve mentalizándome para llegar con energía al mediodía, abandonando mi camisón querido para ponerme ropa ‘de calle’, sacado la suficiente leche para alimentar a la criatura. Cuando llegamos los 35 grados insólitos para esta isla siniestra me calcinaban el cerebro. Luca dormía. Me acomodé en una silla a la sombra con el niño en brazos de tal manera que no rozara la herida de la cesárea y no me hiciera ver las estrellas. Tratando de poner cara de ser humano, traté de participar de la conversación. Los presentes ya tenían su botella de cerveza – gin tonic – vino en la mano. Yo revolvía los hielos de mi vaso con agüita mineral. Ahí estaba, sintiéndome un extraterrestre entre ese grupo de gente, cuando una de ellas se sienta al lado mío. ‘Pfff, yo estuve pensando en esto de los hijos, pero ahora, VIENDOTE A VOS, y todo lo que NO podes hacer, me doy cuenta que no quiero tener hijos de ninguna manera.’ -Ahijuna con la sinceridad, my friend! #mentimequemegusta. Siguió hablando y contándome lo fabulosa que era su vida como para cagarla con un hijo, pero a mí ya se me había nublado el cerebro como para seguir escuchando. Creo haber balbuceado algo a modo de respuesta, pero como suele suceder(me), las mejores y más ingeniosas maneras de mandar a la mierda llegaron al día siguiente…siempre tarde. Desde entonces, cada vez que veo a esta persona, juego a asesinarla con la mirada.

En el otro extremo:

La enfermera que controla a Luca vino a casa hace aproximadamente tres semanas. Después de hacerle las 200 preguntas de rigor obsesivo, hablábamos sobre Argentina y mis dudas sobre como manejar el tema del idioma. En casa hablamos castellano pero Luca en algún momento tendrá que aprender ingles, la consultaba sobre como manejar el tema y etcetera. Recordó que hacia poco había ido a la casa de una argentina que tenía un hijo de no más de un año. Sugirió pasarme su número para que nos encontremos. Y nos encontramos. Fui entusiasmada dando por descontado que nos haríamos amigas, MI amiga-mamá-argentina-enestaislamaldita! No fue así, por lo menos no por ahora. No pude contar cuantas veces pronunció ‘te puedo dar un consejo?’ NO gritaba para mis adentros, hablemos sobre lo que nos pasa pero por favor no me des consejos. Cuando nos despedíamos me dijo: ‘te puedo dar un consejo? No abrigues tanto al nene’. La quise estrangular con uno de los cuatro pulloveres que tenía puesto Luca.

En el medio:

Hay una organización (la NCT) que trabaja con mamás futuras-ya recibidas- reincidentes. Una de las actividades que organizan se llama Baby Café; básicamente se trata de un grupo de mamás que se junta una vez a la semana en un centro comunitario junto con sus hijos. Me pareció una buena manera de conocer a otras que estaban en la misma que yo. Nos mandamos un martes al mediodía con Luca. Llegué con mi mejor sonrisa y me fui presentando. Había aproximadamente 25 mamás con sus niños/as. Sillas en un gran círculo, mantas en el piso, juguetes por doquier. Puse a Luca en el piso y trate de iniciar conversación con una indisimulable cara de ‘querés ser mi amiga?’ Al rato me encontraba sentada sola en el medio jugando con Luca. Resulta que las chicas ya se conocían de cursos pre-natales y que había grupos ya formados: las de los 2 meses, las de los 4, las de los 7, y así. Transité por todos, las conversaciones caían después de preguntarme de dónde era, cuánto tiempo tenía Luca, y de decirme que conocían a alguien que también le había puesto Luca a su hijo. Fuimos dos veces al Baby Café; estoy en la duda si volver…

Ser madre te vuelve extraterrestre, y puede dejarte bastante sola. Ser madre 24/7 lejos de tus afectos es difícil. Nuestros amigos acá quieren a Luca y juegan con el cuando nos reunimos, pero todos consideran que tener un hijo es un garrón que te impide ser feliz. Aun cuando respeto cualquier decisión al respecto, que sean tan abiertos en su opinión con respecto a la decisión que tomamos Juan y yo en cierta manera me deja más sola, sintiéndome más extraterrestre que de costumbre. En el otro polo están las que si tienen hijos pero con las que yo por ahora no tengo afinidad (no quiero poner que me cayeron como el culo porque suena fuerte). Encuentro alivio leyendo a otras minas que escriben en sus blogs, hago catarsis leyéndolas (los nombres de los blogs aparecen al costado) porque no hablan de lo hermoso de tener hijos sino de lo difícil que es criarlos en este mundo.

Ya voy a encontrar a mi alma gemela en esta isla que me permita hablar sinceramente y no me de consejos. Una compañera en la batalla. Por ahora está Wilson.

WILSON!!!

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